viernes, 15 de abril de 2016

fuerza de trabajo

                                                            


 

UNIVERSIDAD TECNOLÓGICA DE EL SALVADOR 

FACULTAD DE CIENCIAS EMPRESARIALES

ESCUELA DE NEGOCIOS

tema: 

Análisis y reflexiones en el comportamiento de las variables macroeconómicas: fuerza de trabajo.                                                          

materia: economía empresarial.            CATEDRÁTICO: Lic. José Antonio Iraheta Ayala.

                                                                                  SECCIÓN: 03
                                   ALUMNA: Claudia Gabriela Delgado Morales. 05-1244-2013.







Introducción

Con esto se pretende conocer a cerca de la fuerza de trabajo que existe en El Salvador y compararla con las de otros países del mundo para así saber cuál es en estas la diferencia que tanto es que necesitamos mejorar para poder llegar a tener una mejor fuerza de trabajo no solo mas si no mejor preparada para así poder ir mejorando nuestra economía en el país también conocer como ha venido evolucionan con los años o con los siglos estos nos permitirá conocer muchos más sobre estos temas

Objetivo general

Conocer a cerca de la fuerza de trabajo en el país con sus respectivas cifras su historia y todo lo referente a esto y la comparación con otros países del mundo para analizar cuál es la diferencia entre cada uno y así poder hacer propuestas de como poder mejorarlo.

Objetivo especifico


Analizar hacerla de la variable económica de la fuerza de trabajo tanto en El Salvador como en el mundo.
Conocer datos de cómo  la fuerza del trabajo puede varias de un año a otro en nuestro país.


Fuerza de trabajo.

FUERZA DE TRABAJO: capacidad del hombre para trabajar, conjunto de fuerzas físicas y espirituales de que el hombre dispone y que utiliza en el proceso de producción de los bienes materiales. La fuerza de trabajo es la condición fundamental de la producción en toda sociedad. En el proceso de producción, el hombre no sólo actúa sobre la naturaleza que le rodeo, sino que desarrolla, además, su experiencia productiva, sus hábitos de trabajo. En las sociedades antagónicas de clase, los obreros carecen de medios de producción y son explotados. Las formas en que la fuerza de trabajo se explota dependen del tipo de propiedad imperante. Bajo el capitalismo, la fuerza de trabajo se conviene en una mercancía. Las condiciones necesarias para que la fuerza de trabajo se convierta en mercancía son: 1) la libertad personal del individuo, la posibilidad de disponer de su fuerza de trabajo; 2) la carencia de medios de producción en lo que respecta al trabajador, la necesidad de vender la capacidad de trabajo para obtener medios de subsistencia. Bajo el capitalismo, la fuerza de trabajo, como cualquier otra mercancía, posee valor y valor de uso. El valor de la fuerza de trabajo se determina por el valor de los medios de vida indispensables para mantener la normal capacidad de trabajo de su poseedor y sostener a los miembros de su familia, y también por los gastos que implica el aprendizaje del obrero. Con el desarrollo de la sociedad, el valor de la fuerza de trabajo cambia de magnitud, dado que se modifican el nivel de las necesidades y la cantidad de medios de vida necesarios al obrero y a su familia; también cambia el valor de dichos medios de vida a causa del avance de las fuerzas productivas. Así, por ejemplo, el valor de la fuerza de trabajo de un obrero inglés en nuestros días es esencialmente distinto de lo que era a mediados del siglo XIX. Las diferencias de nivel en el desarrollo económico, las peculiaridades nacionales e históricas de los países, así como las condiciones naturales y climáticas hacen que el valor de la fuerza de trabajo en los diferentes países presente diferencias esenciales. A medida que la producción progresa, se registra una tendencia general a que se eleve el nivel de las necesidades del obrero y aumente el valor de la fuerza de trabajo. El precio de esta fuerza tiende a situarse por debajo de su valor, lo cual se halla condicionado por el aumento del paro forzoso. Los capitalistas procuran reducir al mínimo las necesidades materiales y culturales de los trabajadores disminuyendo los salarios. El valor de uso de la mercancía fuerza de trabajo estriba en la facultad que posee el obrero de crear, en el proceso de trabajo, un valor que supera al de la propia fuerza de trabajo, es decir, estriba en la facultad de proporcionar plusvalía. En la facultad que la fuerza de trabajo posee de crear plusvalía reside el principal interés del capitalista. Únicamente en ello ve el capitalista el sentido de comprar y consumir fuerza de trabajo. En la sociedad socialista, la fuerza de trabajo no es una mercancía. Gracias al dominio de la propiedad social sobre los medios de producción, los trabajadores, en dicha sociedad, son los dueños de todas las riquezas. Las relaciones entre los obreros y el Estado socialista, así como con las uniones cooperativas, se establecen sobre la base de la utilización planificada de los recursos de trabajo en interés de todos los miembros de la sociedad. Las relaciones socialistas de producción hacen posible el desarrollo integral de las facultades físicas y espirituales de los trabajadores, la incesante elevación de su nivel cultural y técnico y de su bienestar material.

El informe Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo 2015  (WESO, en inglés) muestra que, en los países de los cuales se dispone de datos (que abarcan 84 por ciento de la población activa del mundo), tres cuartas partes de los trabajadores están empleados ya sea con contratos temporales o a corto plazo, en empleos informales con frecuencia sin ningún contrato, como cuenta propias o en empresas familiares sin remuneración.

Más de 60 por ciento de todos los trabajadores carece de cualquier tipo de contrato de trabajo; la mayoría de ellos están empleados en trabajos por cuenta propia o como trabajadores familiares auxiliares en el mundo en desarrollo. Sin embargo, aún entre los trabajadores asalariados, menos de la mitad (42 por ciento) tiene un contrato permanente.

La primera edición de este nuevo informe anual, titulado El empleo en plena mutación, muestra que si bien el trabajo remunerado y asalariado está aumentando en el mundo, aún representa sólo la mitad del empleo mundial, con grandes diferencias entre regiones. Por ejemplo, en las economías desarrolladas y en Europa Central y Sudoriental, alrededor de ocho de cada diez trabajadores están empleados, mientras que en Asia Meridional y África Subsahariana la cifra es dos de cada diez aproximadamente.

Otra tendencia actual es el incremento del trabajo a tiempo parcial, sobre todo entre las mujeres jóvenes. En la mayoría de los países con información disponible, los empleos a tiempo parciales crecieron con mayor rapidez que los empleos a tiempo completo entre 2009 y 2013.

“Estos nuevos datos indican un mundo de trabajo cada vez más diversificado. En algunos casos, las formas atípicas de empleo pueden ayudar a las personas a ingresar en el mercado laboral. Pero estas tendencias emergentes son también el reflejo de la inseguridad generalizada que afecta a muchos trabajadores en el mundo hoy día”, declaró el Director General de la OIT, Guy Ryder.

Crecientes desigualdades


La desigualdad de ingresos está aumentando o sigue siendo elevada en la mayoría de los países, una tendencia que se está agravando con el incremento de la incidencia de las formas de trabajo no permanentes, el crecimiento del desempleo y de la inactividad. La brecha salarial entre trabajadores permanentes y no permanentes ha aumentado a lo largo de la última década.

El informe constata que a pesar de los pasos positivos que se han dado hacia la ampliación de la cobertura de pensiones, la protección social –como las prestaciones de desempleo– sigue estando disponible principalmente para los trabajadores regulares. Para los trabajadores por cuenta propia, hasta las pensiones son exiguas: en 2013, sólo 16 por ciento de esta categoría de trabajadores contribuían a un régimen de pensiones.

A nivel mundial, el crecimiento del empleo se ha detenido a una tasa de alrededor de 1,4 por ciento anual desde 2011. En las economías desarrolladas y en la Unión Europea, el crecimiento del empleo desde 2008 ha registrado un promedio de 0,1 por ciento anual, frente a 0,9 por ciento entre 2000 y 2007.

 Alrededor de 73 por ciento del déficit mundial de empleos en 2014 se debió a una disminución del empleo entre las mujeres, quienes constituyen sólo alrededor del 40 por ciento de la fuerza laboral del mundo. .
El impacto directo del déficit mundial de empleos sobre la masa salarial agregada es substancial: corresponde a alrededor de 1.218 billones de dólares (millones de millones) en pérdida de salarios en el mundo. Esto equivale a alrededor de 1,2 por ciento del total de la producción anual mundial y a aproximadamente el 2 por ciento del consumo total a nivel mundial

Además de la reducción de la masa salarial como consecuencia del déficit de empleos, un crecimiento más lento de los salarios también ha tenido un impacto sobre la masa salarial agregada. Por ejemplo, en las economías desarrolladas y en la Unión Europea, un crecimiento más lento de los salarios durante el período de la crisis y de la post crisis corresponden a una reducción de 485.000 millones de dólares en la masa salarial agregada de la región en 2013

Debido a los efectos multiplicadores de salarios, consumos y niveles de inversión más altos, colmar el déficit de empleo aportaría 3,7 billones de dólares (millones de millones) al PIB global, el equivalente a un aumento de 3,6 por ciento de la producción mundial.

 En 86 países, que abarcan 65 por ciento del empleo mundial, más de 17 por ciento de las personas empleadas, trabajaban con un contrato a tiempo parcial de menos de 30 horas por semana. El número de mujeres en empleo a tiempo parcial se situó en 24 por ciento frente a 12,4 por ciento para los hombres

En 40 países (que representan de dos terceras partes de la fuerza laboral), 453 millones de personas estaban empleadas en las cadenas de aprovisionamiento mundial en 2013, en comparación con 296 millones en 1995. Esto representa una proporción de 20,6 por ciento del empleo total en los países de referencia, frente a 16,4 por ciento en 1995

A nivel mundial, 52 por ciento de los empleados están afiliados a un régimen de pensión, frente a 16 por ciento de los trabajadores por cuenta propia

Cerca de 80 por ciento de los empleados con un contrato permanente contribuyen actualmente con un régimen de pensión, frente a poco más de la mitad (51 por ciento) de los empleados con contratos temporales.

                                                   gráfico de fuerza laboral por año





país
1999
2003
2004
2005
2006
2007
El salvador

2.350.000

2.620.000
2.750.000

2.810.000

2.856.000

2.913.000


2008
2009
2010
2011
2012
2013

2.947.000

2.917.000
2.940.000

2.577.000
2.593.000
2.738.000


conclusión.

según lo que se investigo las tendencias de la fuerza laboral ya sean en El Salvador o en otros países del mundo tiene una gran variación ya que en algunos casos se puede mantener con mas estabilidad su fuerza laboral que en otros ya que algunos los trabajos estables son mínimos y no todas las personas pueden tener uno hoy en día también las mujeres se encuentra entre una de las grandes mayorías de la fuerza laboral en el mundo no como antiguamente que las mujeres no tenían mucho protagonismo en este ámbito.

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